La segunda piel para mis pies, da igual el clima o la actividad, las Zenda son mi apuesta a ciegas para el día a día.
Una vez tomas el tiempo para ajustar con sus hebillas las cintas a tus pies, que reconozco fui adaptando poco a poco las primeras semanas. Ya me las calzo de pie, a la pata coja con una sola mano. También pese a su sistema pensado para abrazar todo el pie a veces echo la talonera para delante el empeine y me sirven de pantuflas improvisadas…
Lo mejor y lo peor de las Runae es que cuando llevas unos días y te toca ponerte calzado cerrado lo pasas mal por esa falta de libertad y pisada artificial y solo quieres volver a calzarlas cuanto antes jajaja